Els quasi invictes S16 del Rugby Tarragona van acabar la temporada com a campions de Segona Catalana després que aquest dissabte 9 de maig a Girona juguessin amb el GEiEG, a qui van vèncer sense donar la possibilitat d’estrenar el marcador (3-51).  Llegim la crònica d’aquest partit i alguna cosa més d’aquest equip que començà la temporada amb pocs efectius i que actualment compta amb 27 fitxes, de la mà d’un dels seus entrenadors: David Garcia:

“La temporada llegó a su final viajando a Girona. Con el equipo rodado y lanzado y la vista puesta en el campeonato de España de la semana siguiente, la preparación para el último partido se basaba sobre todo en la parte mental. Por esa razón la idea de que este partido era una final y de que todavía no se había ganado se han repetido a menudo a lo largo de la semana.
Las condiciones de la jornada eran bastante malas: un gran madrugón, viaje de tres horas y mucho calor. Aun así, los chicos han podido resolver el encuentro en la primera mitad. Esta vez, a diferencia de la jornada anterior, la intensidad ha sido la adecuada y la presión defensiva ha vuelto a ser una de las mejores armas del equipo.
El segundo periodo ha resultado bastante más aburrido. Errores, interrupciones y el calor han traído lentitud al juego, pero la defensa tarraconense ha seguido presionando igual. Tal es así que de nuevo los locales han buscado el drop para no dejar su marcador a cero. Estamos orgullosos de que en los últimos cuatro partidos el rival no haya logrado llevar el balón hasta nuestra zona de ensayo.
Y con esta nueva victoria los voltors acaban en el primer puesto y son campeones de la segunda división. Estamos muy contentos por este logro y por la progresión del equipo, aunque no ocultamos que no nos hubiera importado acabar quintos de la primera división. ¡El año que viene!
Llega el momento de dar las gracias, de parte de los entrenadores, a todos los que han contribuido a los logros del equipo durante toda la temporada. La enérgica Seli ha preparado a los chicos estupendamente para que su tono físico se haya convertido en uno de sus mejores skills. Además, nos hemos sentido arropados por su apoyo total y por la libertad que nos ha dejado como directora técnica. Julia, Espe y Nuria haciendo funcionar el equipo (y el club) de forma menos vistosa pero absolutamente fundamental; María José ha sido una delegada no solo eficaz, sino también eficientísima y Paco siempre ha estado dispuesto para echar una mano o dos. La magnífica labor de todos ellos permiten que nosotros nos centremos en la nuestra. Camí, Fina, Maria y Gisela han atendido nuestras lesiones con tanta humanidad como profesionalidad. Rafa también hizo un estupendo trabajo hasta que se fue. Hervé y Leo nos han echado amablemente una mano siempre que se lo hemos pedido y nos han dado buenos consejos. Y todos los que “revolotean por el niu” ayudando a que el club sea cada vez un mejor sitio en el que trabajar: Coia, Andrés, Marcel, Emili, Darío (¡el más madrugador cuando jugamos en casa!), Pere, Quim… Que angustioso saber que inevitablemente vas a olvidarte de mencionar a alguien. También gracias a toda la gente que vino a recibirnos a nuestro regreso de Gerona; fue un gesto muy bonito.
Y sobre todo, gracias a la AMPI: la Asociación de Madres y Padres de Infantiles. En primer lugar, por traer al mundo a estos chicos, el barro con el que intentamos moldear a jugadores de rugby. Sin la materia prima no haríamos nada. Además, ellas y ellos apuntan a los chavales al equipo, les traen y llevan a los entrenos, se contienen de castigarles sin rugby cuando tienen malas notas y, aunque suene menos bonito, pagan sus cuotas para que esto siga funcionando.
Pero también gracias a ellas y ellos por el buen rollo que tienen entre sí y con los entrenadores y por no comportarse como futboleros, animando y animando más sin faltar al respeto a nadie. Si ellos no fueran ya un buen ejemplo en este aspecto inculcarles a los chicos los valores del rugby se volvería muy difícil. Nos han dejado trabajar sin interferir en nada y al conseguir el título las madres tenían más ganas de fiesta que el propio equipo. Por todo ello, ¡muchas gracias a la AMPI!”