905619 10206921068975511 3658984793000348946 oEstoy sentado en una mesa del Tercer Temps, en Tarragona. Frente a mí, apoyados en la barra, Marcel, Martu y Plana comentan detalles del partido de hoy. Están satisfechos. Se les nota en la expresión corporal, en la serenidad con la que beben cerveza. En todo el local hay colgados cuadros con fotografías antiguas del club, el Club de Rugby Tarragona. A mi lado está Firmo, relajado. Junto a la puerta están Agus, Junior, y también Chus, que hoy nos va a comunicar que se casa. Compartimos pizza con Artacho padre, con Titi, con Juanca, con Artacho hijo. Conversamos. Massi y Palau están fuera, fumando. El alcohol no va a tardar en acelerar las cosas. Pronto le van a hacer beber chupitos a Maxwell, o a vaciar jarras a Sandro, o a Adolfo, o a Santi, o a cualquiera de nosotros. Mati Negro está exultante. Están también Enric, Friskis, y Jero allí al fondo, en la cocina, preparando pizzas. Estoy cansado. Hemos ganado la liga, pero no siento la euforia de la semana pasada, contra Spartans. Todo fue mucho más épico contra los de Granollers, ese partido sí fue una final. El de hoy ha sido un trámite. Todos sabíamos que ganaríamos, pero todos temíamos fallar. Qué jodido hubiera sido perder la liga después de ganar tantos partidos seguidos. Entran Quico, Jose y Jere, qué pasa chavales, hemos ganado la liga. Está Arturo, está Gaite, pero echo de menos a Costana. Tampoco está Eloi, que tiene una boda. No veo a Rocamora, ni a Serres, ni a Jammain, ni a Leandro, ni tampoco a Lahuer. En algún momento de la noche aparecerán, y otros desaparecerán. Me faltan Paco, Xavi Beltrán, Joan López, me falta Jaime. Bebo despacio, como si quisiera retrasar el momento de emborracharme. Aparece Guillem. Viene también Mati, risueño. Quiero saborear esta tranquilidad, esta sensación de haber terminado, por fin, una obra tan digna. La temporada ha sido larga, nuevo entrenador, nuevo sistema, y el nacimiento de una cohesión que nos ha hecho sentir como una familia. Risas, sobre todo risas, pero, ¿cuántas veces no hemos tenido conversaciones que la gente suele llamar profundas? Cuando entré en el equipo las aproximaciones fueron desde el humor, desde la ligereza de compartir un deporte. Pero a medida que se iban sucediendo los entrenamientos, los desplazamientos, la disciplina, los partidos, los terceros tiempos, incluso los whatsapps, la relación se fue transformando. Con muchos de los jugadores siento ahora una cercanía peculiar, muy diferente a las categorías habituales, de amistad o camaradería. Son mis compañeros de rugby, los que han estado conmigo todos los minutos en que nos hemos dejado la piel compitiendo. Cada placaje, cada ruck, cada melé. No hay nada comparable al rugby para unir a un grupo de individuos. Cuando llegamos a la Sageta aparece Hervé, eufórico. Sus conceptos nos han hecho mejorar poco a poco, y tener la esperanza real de estar todavía más arriba. Bajamos el carrer Major y cantamos un Music Man antológico, Eric con una sonrisa de oreja a oreja, Luis pletórico. Desde un balcón nos saludan Coia, Fina, Celi, Espe, Andrés. La verdad es que podemos estar muy agradecidos de tener al equipo que nos rodea. Marc, Leo, y toda la gente del club que está ahí detrás. La noche se pierde sin remedio en su delirio alcóholico, y vamos de aquí para allá, todos con el polo del club, sintiéndonos grandes. La noche será larga, y la resaca también. Pero cuando por fin descanse y me deleite en hojear las páginas de esta historia que hemos construido, me acordaré de todos los que la han hecho posible. Me acordaré también de Chivi, de Saur, de Aitor y de Ricard, y hasta de Osvaldo. Reviviré todas las emociones, todo el esfuerzo, todas sus recompensas y aprendizajes. Seguramente, entonces, a los recuerdos los cubrirá un manto de melancolía, y algo muy parecido a la felicidad quedará ahí, suspendido en la memoria, como un célebre pasaje de nuestras vidas, inolvidable. Mientras tanto, vendrán las semanas de descanso y después, todo el engranaje volverá a ponerse en marcha durante la pretemporada. Por suerte, la historia aún no ha terminado.

 

by Xavi Roca