Hoy no ha sido el día ideal pero hay que intentar sacar los errores para no volverlos a cometer. Allá va una crónica que son dos: la del partido y la del arbitraje que a pesar de que tiene que pasar desapercibido, cobró un protagonismo decisivo quitándoselo a los jugadores.
Salimos tarde con 14 jugadores, 19 fichas, tres lesionados y dos enfermos. En el camino salta la sorpresa: el infantil no juega, partido suspendido. Rápidamente se llama a cuatro de ellos con la colaboración inestimable de Dani Doménech, un auténtico enfermo de rugby. Nos plantamos en La Foixarda con 18 jugadores, un buen equipo.  Pero así como en Badalona el calentamiento fué rodado y la concentración no faltó, hoy no estaban y se notó.
Empieza el partido con un Gòtics sediento que sale en tromba y antes de los cinco minutos consigue una marca transformada. Rápidamente la calidad de este grupo responde con una marca y equilibra las cosas. Se empieza a despertar, pero ellos venían despiertos de casa, y cada vez que había un golpe nos hacían daño con la rapidez de su saque, nos pillaban volviendo de espaldas o durmiendo cerca del balón. Incomprensible. Fruto de una de estas es la primera tarjeta del partido, amarilla, porque rojas directas hubo más de una. Un jugador del Tarragona placa a uno del Gòtics que saca rápido y está a menos de diez metros del punto de saque. Uno menos y gracias a la defensa no entran y optan por chutar a palos dada su incapacidad manifiesta para romper la defensa del CRT. En el minuto 19 se reincorpora el jugador y cinco minutos depués llega la segunda marca de los Voltors transformada. Ellos optan por chutar a palos cada vez que se acercan a 22 aprovechando en exceso a su chutador. Acaba la segunda parte 13-14
Las melés son nuestras. Las touches a la primera torre adolecemos de candidez con saltos a lo alto y no hacia adelante. La transmisión 9-10 no funciona muy bien con muchos balones al suelo lo que permite que su defensa sea eficiente. Los golpes, pecamos de ingenuos, y la línea de atrás es muy insegura con decisiones de ir al medio en vez de buscar los espacios. Pero aún así, había un equipo que sabe que hacer con el balón, el Tarragona, y otro que no.
Se habla de todo esto y empieza la segunda parte. Empiezan a fluir los balones pero ahora son el 10 y el 12 que no pasan el balón ni borrachos. Y en una jugada intrascendente, nuestro segundo centro va alto a un placaje y se le escabulle el jugador por debajo del brazo pareciendo una corbata floja y al irse se gira, lo pesca por la cintura y le hace un placaje de libro. El árbitro va para allá y todo hace pensar que no le va pasar la media corbata y aquí llega la primera roja directa del partido
Inferioridad de uno durante treinta minutos, se hace un cambio de un jugador tocado y que jueguen. El Gòtics se crece y nosotros paramos esa crecida. Y en un ruck dentro de nuestra 22 un jugador de ellos en el suelo que no suelta a uno de los nuestros y quiere liberarse le suelta el pie. Tarjeta roja directa. Increible y pavoroso que un árbitro considere que la tarjeta roja se puede utilizar en categorías inferiores para algo positivo y formativo.
Y aquí el equipo se descentra totalmente, de un partido con inciativa y dominado pasamos a uno en que esperamos a que vengan y así cae la segunda marca de ellos. Curiosamente, y esto hay que reconocérselo a este grupo, jugando mal, porque en ningún momento abrimos a los alas para generar espacios y les facilitamos con esto la defensa, supieron recomponerse y  a base de ganas más que de cabeza pusieron al Gòtics contra las cuerdas los últimos diez minutos y fruto de eso fué nuestra tercera marca transformada y por falta de cabeza no llegó la cuarta que suponía la victoria con bonus que era lo que se merecían, ellos y el árbitro.
En resumen, sabemos luchar y nos gusta. Nos falta cabeza para aprovechar las oportunidades y los problemas no solo lo ponen los jugadores contrarios sino, también y por desgracia, los árbitros. Nos sobran excusas para no venir a entrenar y nos falta crear equipo. Nos sobra creernos superiores y nos faltan jugadores. Pero todo eso se trabaja, se modela y se pule, pero viniendo a entrenar. Nos vemos el martes!

Diego de Orbaneja