Hoy es una crónica curiosa porque digamos que más de la mitad del partido se jugó fuera del campo ya que al llegar tarde, el componente psicológico del rugby, que para mi es el 60% de un partido, no se pudo trabajar.  Hubo jugadores que entraron en el partido en el minuto 60. La mala suerte persigue a este grupo. Digamos que es la crónica de lo que pudo ser y no fue.

Cambiarse en el autobús, tres minutos de calentamiento y a jugar contra un rival que salió en tromba, aprovechando de esta manera la falta de concentración del contrario. Y poco a poco, lo que tenía que pasar, pasó. Salvo los momentos que dominamos la posesión que acabaron en tres marcas, el resto fue un monólogo del Gòtics. Casi se consigue un punto bonus de un partido que a priori era asequible. Jamás en toda mi vida rugbística había vivido una situación como ésta! De todas maneras, hubo cosas buenas pero se quedan para el equipo. Nos vemos el martes para seguir trabajando!
 
Diego de Orbaneja