Hoy tocaba jugar contra una de las feas y además en su casa, lo cual ponía las cosas donde queríamos los entrenadores, llevar a este grupo al límite. El resultado ha sido bueno, no espectacular, pero bueno. Porque se ha perdido en los pinzamientos del balón al entrar uno solo y en la defensa hiperabierta de la linea que ha dejado espacio para que avanzaran muchos metros. Detalles que han provocado que la mitad de nuestras posesiones pasaran a sus manos y que su avance fuera de más metros de los deseados, encerrándonos una y otra vez en nuestro campo.
Pero lo dicho, el resultado no ha estado mal. El problema es que de un equipo que podría hacer daño y competir, nos hemos quedado en un equipo defensivo pero con la intención no de atacar y recuperar el balón, sino de que no entren. Ahí está el camino a trabajar: ganar competitividad y sacar el guerrero que lleva este equipo en el fondo, porque los diez minutos que hemos tenido el balón los hemos encerrado en su campo y no hemos hecho marca porque nos empeñamos en hacer lo que debería ser y no lo que realmente tenemos como equipo. Tres marcas en la primera y tres en la segunda cierran un partido interesante del que hay que quitar la poca ambición del Tarragona y resaltar el trabajo defensivo. Mientras, seguimos trabajando para conseguir que el equipo funcione como un reloj y ganar ambición. Nos vemos el martes!
 
Diego de Orbaneja